Esto es Fantasía… pero también historia

El Mundo de las Sombras engloba dos de mis pasiones como lector: la fantasía y la historia. Incluir seres sobrenaturales en el mundo histórico medieval es un reto apasionante, que durante cuatro novelas he desarrollado con el permiso de los lectores, ya que sin ellos esta saga no habría podido ver la luz.

De esta manera, el lector puede caminar por las calles de la Constantinopla de finales del siglo XIII:

Ruy trepó a lo alto de la torre que se alzaba majestuosa sobre la puerta y observó que los jinetes se perdían en un pequeño grupo de chozas cerca de las murallas. Varias luces se encendieron en su interior. Entonces la luna pareció desembarazarse del frío manto de nubes e iluminó la ciudad tenuemente. Ruy contuvo la respiración admirado. Desde su posición pudo contemplar la enorme masa de edificios, murallas e iglesias que conformaban la ciudad, sembrando la oscuridad de la noche con un firmamento de luces titilantes. Ruy dirigió la mirada a la zona más cercana, el Exokionion. Encajado entre las viejas murallas de Constantino al este y los murallones imponentes de Teodosio II al oeste,  el barrio llamado Exokionion formaba un hermoso valle recorrido por el río Lycos en su nicho.

Murallas de Constantinopla

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Batallas históricas en “Sangre Inmortal”

 

Os dejo un fragmento de “Sangre Inmortal”, la cuarta entrega de “El Mundo de las Sombras”, donde el lector tiene la ocasión de participar en la Batalla de las Navas de Tolosa.
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¿Quieres leer el primer capítulo y la sinopsis? Pues pincha en el enlace: SINOPSIS Y PRIMER CAPÍTULO
“El rostro del Rey de Castilla se ladeó hacia el Arzobispo de Toledo con la fiereza de un león:
—¡Arzobispo, Vos y yo muramos hoy aquí!
El frente comenzaba a debilitarse tras la carga de la segunda línea comandada por el Conde Alvar Núñez de Lara. Con una exclamación ininteligible Don Rodrigo se colocó el yelmo y alzó la mano diestra dispuesto a acudir en auxilio de sus tropas. Ximenez de Rada abrió la boca pero guardó silencio. Ninguno de los grandes señores que acompañaban al Rey se atrevían a contradecirle en una situación tan desesperada, muy similar a la sucedida años atrás en el desastre de la batalla de Alarcos. Los caballeros de brillantes armaduras, ornamentadas con filigranas de oro sobre impresionantes corceles de batalla, temían la reacción de su monarca. La retaguardia del ejército cruzado la formaban por completo las mejores unidades de caballería de Aragón en el flanco siniestro, Castilla en el cuerpo central y Navarra en la diestra del Rey. Una línea acorazada que arrasaría con sus enemigos… si el terreno lo propiciaba.
—Mi señor –dijo Alexander adelantándose hasta el Rey.
Habló en voz baja, consciente de que aquella acción podría ser considerada como una ofensa a la dignidad del monarca más poderoso de la Península Ibérica.
—Aguardad, el terreno aún se encuentra obstruido por las tropas que huyen. Si cargamos ahora, nuestro ataque se vería entorpecido por ellos y perderíamos fuerza.
La mirada de Don Rodrigo chispeó de rabia.
—Malditos sean los demonios –rugió—. Tenéis razón, Alexander. Debemos aguardar. Pero Dios sabe que me arde el corazón al contemplar a mis mesnadas huir del enemigo.
—Observad, mi señor –dijo Alexander señalando con el dedo hacia el frente de batalla—. Los soldados que huyen han recobrado el ánimo y regresan a la batalla. ¡No todo se encuentra perdido!
—¡Gracias a Dios! –Exclamó el Arzobispo de Toledo— La caballería de Don Diego López de Haro y de Don Alvar Núñez han recuperado terreno.
—Y en los flancos las milicias de las órdenes militares se han reorganizado, y resisten con fiereza –añadió Alexander—. Dadles unos instantes, mi señor. Sólo unos instantes, y cargaremos con toda la fuerza que Dios pueda proporcionarnos.
—Unos instantes –repitió Don Rodrigo. Mantenía la mandíbula apretada con rabia, y sudaba en el interior del hermoso yelmo plateado—. Sólo unos instantes.”
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Atrévete a entrar, humano…

 

Atrévete a romper el Velo.

            Nacerás en un mundo diferente al que hayas vivido durante toda tu larga vida. Aquí, tus simples habilidades humanas nada pueden hacer frente al poder que la sangre concede a los vampiros. Tus ambiciones se mostrarán insignificantes comparadas a las de las criaturas que se esconden tras el Velo que has roto. Te enfrentarás a enemigos capaces de regenerar una herida en segundos y a seres que leen el pensamiento como si de un libro abierto se tratara. Aprenderás que el ser humano nunca podrá ser el cazador, porque en este mundo tú serás la presa. Serás testigo de grandes hazañas silenciadas para siempre. Podrás comprobar que la vida de tus hermanos mortales transcurre plácida al margen de tu vida. Y aunque serás capaz de descubrir que los hilos que guían a los humanos los mueven los vampiros, jamás podrás romperlos. Serás testigo del sufrimiento que aflige a los Inmortales, iguales que tú en muchos aspectos pero condenados a no morir, condenados a vigilar a las criaturas que habitan en este mundo como pastores. Pero las ovejas son lobos y a ellos les ha tocado la misión de vigilarlos. A ellos les corresponde velar por el Equilibrio entre lobos, vampiros y hechiceros.

            Atrévete a romper el Velo, humano.

            Atrévete a descubrir el Mundo de Sombras.

 

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¡Últimos ejemplares en papel!

 

Hola, amigos.

Después de ofrecer a la venta los últimos ejemplares en papel que me quedaban, tan sólo quedan estas dos joyas de #Fantasía para el primero que quiera quedárselos. Se trata de “El Filo de la Espada”, y “Tiempos Aciagos”. Corresponden, cronológicamente, a la segunda y tercera novela de la saga ambientada en la Europa Medieval conocida por El Mundo de las Sombras.  El lector podrá conseguirlos al precio de 15 euros cada uno mas 2 euros de gastos de envío (solamente “Tiempos Aciagos” costaba, en su momento, 22 eurazos). Y, si se compran los dos ejemplares a la vez, se incluirá el recopilatorio El Mundo de las Sombras, que incluye las cuatro novelas en formato digital y cuyo coste sería de 8 € en la tienda de Amazon.

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¿Cómo puedo conseguir las novelas? Muy sencillo: Rellena el formulario y espera al correo de confirmación.

Si prefieres leer en papel, y te apasiona la Fantasía, no puedes dejar pasar esta oportunidad.

PD: Queda muy poco para la recepción de más novelas en papel de “Un tipo casi normal en una situación casi anormal” y “Decisión encadenada”. ¡Reserva ya tus ejemplares, no te vayas a quedar sin ellos! Pincha en el enlace si quieres reservarlos: RESERVA DE EJEMPLARES

Ya tienes disponible la edición especial de “El Mundo de las Sombras”

Y es que muy pocas veces se puede aprovechar la oportunidad de conseguir las cuatro novelas que componen una saga completa en un solo libro, así que es un momento único para que los lectores amantes de la Fantasía se hagan con esta edición. Es una edición limitada, puesto que estará a la venta hasta el 15 de Marzo, aproximadamente, sin descartar que el interés vuestro la prolongue durante un tiempo más. De momento aquí tenéis la saga completa que ha enganchado a miles de lectores:  “Inmortal”, “El Filo de la Espada”, “Tiempos Aciagos” y “Sangre Inmortal” al precio de 8 € (el precio de cada novela es de 2,99 €, así que el ahorro es más que evidente).

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Pincha en el enlace para entrar en la web de Amazon y conseguir el recopilatorio:

 

Pero si no tienes un dispositivo digital Kindle, no te preocupes, porque también la tendrás disponible en el resto de formatos, y a un precio aún más reducido: 6 €.  Rellena el formulario, no tienes más que elegir el método de pago y el formato de la novela. Si eliges realizar una transferencia como pago, recibirás un correo con los detalles y la transacción se realizará de inmediato. ¡No te quedes sin tu ejemplar!

 

Pincha en cada enlace para leer las sinopsis y primeros capítulos de cada novela:

Inmortal

El Filo de la Espada

Tiempos Aciagos

Sangre Inmortal

 

 

SANGRE INMORTAL, LIBRO II DE “LA GUERRA DE LAS SOMBRAS”

La cuarta novela ambientada en El Mundo de las Sombras representa la segunda parte del ciclo “La Guerra de las Sombras”, y marca un punto y aparte en el que proseguiré explorando otros géneros. Aún así, la saga queda rematada en esta cuarta entrega, y no niego que en un futuro exista una continuación, ya más tarde en el tiempo. Aún estais a tiempo para conseguir “Inmortal“, “El Filo de la Espada” y “Tiempos Aciagos” para poder disfrutar de toda la saga al completo.

Aquí os dejo el enlace de descarga o pinchando en la portada de la novela:

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PRIMER CAPÍTULO DE SANGRE INMORTAL

 

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Sinopsis:

Ésta es, querido lector, una novela en la que se entrelazan dos mundos como si de dos tejidos muy similares se tratase: el mundo de las sombras, poblado por seres sobrenaturales (vampiros, inmortales, hechiceros, licántropos…) y el mundo histórico que habitan, interactuando con los grandes reyes de Aragón, Castilla, Navarra… una historia marcada por la frágil línea que forma la sangre inmortal…

La guerra asola la mayoría de las cortes Europeas, ya sean mortales o inmortales, después de la caída de Constantinopla a manos de los Cruzados que propició el despertar del poderoso y temido Amenophis. Como consecuencia de este despertar, las criaturas de las sombras rompen sus alianzas para forjar otras nuevas, y tanto vampiros como Inmortales deben navegar en un océano de traiciones, conjuras y conflictos en los que el enemigo jamás mostrará su verdadero rostro. Zarco Mantoscuro regresa del lugar donde fue confinado después de la traición de Galad de Ebla, y pugnará por elegir entre mantener la lealtad a su familia o romperla en busca de mayor poder y libertad, recorriendo las fascinantes calles de la Sevilla dominada por el Imperio Almohade y las peligrosos callejones de la Corte en Toledo, donde asistirá estupefacto a la caída del mayor aliado de su familia a manos de Galad, lo que provocará un terremoto político tanto en el mundo mortal como en el que se oculta entre sus sombras.

Pero los humanos muestran una resistencia inesperada a la influencia de los vampiros, y poco a poco comienzan a deshacerse de su férreo control, obrando por su propia iniciativa. Ante la sorpresa de los ancianos vampiros que dominan el escenario político mortal en Castilla, su Rey Alfonso VIII decide convocar una Cruzada y partir hacia tierras musulmanas para expulsar al enemigo sarraceno. Ocultos entre las enseñas de Castilla, Aragón, Navarra y el ejército Cruzado que acude a la llamada del Rey cristiano, las criaturas de las sombras asisten a la decisiva batalla de las Navas de Tolosa que marca un punto de inflexión en la histórica reconquista y de las sombras que se cobijan en su regazo.

¡Más fantasía!

Ahora tienes la oportunidad de conseguir “Tiempos Aciagos” y “Sangre Inmortal” gratis en formato Amazon Kindle, desde el miércoles 23 de Septiembre hasta el domingo 27 de Septiembre. La mejor manera de disfrutar de la fantasía histórica que arrancó con los dos primeros volúmenes, “Inmortal” y “El filo de la espada”. En este caso, las dos novelas se pueden leer de manera individual, sin necesitar leer las anteriores, ya que pertenecen a un ciclo nuevo “La Guerra de las Sombras”. Con “Tiempos Aciagos” descubirás la magia de Praga y el miedo tenebroso de los Cárpatos dentro de una guerra despiadada entre criaturas de las sombras. “Sangre Inmortal” te introduce en los entresijos de la Castilla del siglo XIII, recorriendo sus tierras y participando en la histórica Batalla de las Navas de Tolosa. Toda una aventura completamente gratis.

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Tal día como hoy se disputó una batalla…

Un día como hoy hace 803 años se celebró La Batalla de las Navas de Tolosa, la mayor de las victorias cristianas en la Reconquista hasta el momento, y un punto de inflexión que desmoronó las defensas musulmanas. En “Sangre Inmortal” el lector podrá asistir a la génesis de la Cruzada que partió desde Toledo meses atrás, y donde la determinación del Rey Alfonso VIII de Castilla condujo a sus tropas hasta el encuentro de un enemigo hasta entonces superior. Una gesta no olvidada por la historia, y donde las fuerzas de las sombras dirimieron una nueva pugna oculta a las miradas de los humanos. Una vez más, en “Sangre Inmortal” la fantasía e historia se engarzan como un anillo al dedo para ofrecer una historia trepidante.

Os dejo, amigos, un extracto de la novela.

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Capítulo XXXV: La batalla de las Navas de Tolosa.

             Zarco contempló el ejército cruzado: perfectamente alineados, los diferentes cuerpos militares aguardaban con paciencia la orden de Don Diego. Su corcel piafó y pateó el suelo ansioso. Era un soberbio animal, regalo del propio Conde de Vizcaya aquella misma mañana; y después del semental color carbón que montaba, el mejor corcel de batalla que atesoraba. Su valor podría sobrepasar con creces el de varias villas de Castilla. El viento empujaba el olor de sudor, cuero y orín de los corceles, así como las voces de los imanes desde lo alto de la loma donde se hallaba el Califa. La vanguardia constaba de una primera línea compuesta por los caballeros más experimentados al servicio de Don Diego junto a los caballeros cruzados que ansiaban entrar en combate y honrar así la expedición. La segunda línea de la vanguardia la formaba la infantería venida desde Vizcaya junto a los escuderos de los caballeros, que avanzarían tras ellos para auxiliarles después de entrar en contacto con el enemigo. La intención de Don Diego era recuperar espacio después de la primera embestida, y evitar el despliegue de la caballería enemiga que a buen seguro les envolvería.

            “Pater Noster, qui es in caelis, sanctificetur nomeem Tuum…”

            Las voces de los soldados musitaban el Padrenuestro mientras algunos aferraban las cuentas de sus rosarios, las reliquias de algún mártir o un crucifijo bendecido. Carlos Diéguez permanecía cerca de su padre con la mirada clavada en los rostros del enemigo. Era un muchacho corpulento, de rostro rubicundo y mirada inteligente. Se cubría, al igual que los caballeros cruzados, con una armadura compuesta de placas y cota de malla, yelmo y escudo al brazo, y sostenía apoyada al estribo su lanza con el gallardete del Condado de Vizcaya. Había sido nombrado caballero al término de la misa matutina, y no mostraba ni miedo ni inquietud alguna.

            Pero Zarco albergaba serias dudas sobre el éxito de la batalla, puesto que el mar de enemigos que se encontraba frente a él parecía inagotable: hombres ansiosos de verter la sangre cristiana o morir en ello, apoyados por la temible caballería ligera en los costados que seguramente les ocasionaría grandes bajas con sus arcos de acero. Los estandartes de las diferentes tribus de las regiones más importantes del Imperio Almohade se alzaban como un bosque de madera y tela. Aunque tanto los corceles como los caballeros cristianos se encontraban protegidos de manera excelente por armaduras y cotas de malla, era posible que los numerosos arqueros y honderos que se entremezclaban con la primera línea enemiga les mermara empuje. Y aunque el ejército más poderoso de la cristiandad protegiera sus espaldas, temía que la caballería al mando del Conde Gonzalo Núñez de Lara no pudiera prestarles el necesario auxilio a tiempo. Comprobó una vez más los correajes de la silla de montar, afianzó el escudo en la mano siniestra y se limpió el sudor del rostro. No portaba yelmo puesto que precisaba poder mantener una muy buena visión durante toda la batalla. Había decidido emplear gran parte de su poder y voluntad en proteger a Carlos de la lluvia de saetas y piedras que recibirá con la carga de caballería, por lo que no podría perderle de vista en ningún momento ya que entonces su protección se desvanecería.

            De pronto, la voz de Don Diego se impuso a la de los imanes sarracenos de forma poderosa y vibrante:

            —¡Deus lo vult!

            Y sus caballeros respondieron al unísono elevando sus lanzas:

            —¡Deus lo vult!

            —¡Deus lo vult!

            Los corceles comenzaron a trotar ligeramente, y a medida que avanzaban su velocidad aumentaba lentamente, todas las bestias sincronizadas como un solo cuerpo entrenado para matar al enemigo. La experiencia y el entrenamiento habían convertido aquella acción en un acto rutinario, ejecutado casi de manera automática. Los primeros proyectiles impactaron sobre sus escudos y protecciones y no causaron baja alguna. La pendiente comenzó a elevarse y restó velocidad a la carga, y al cabo de unos instantes Zarco observó a un pequeño número de caballeros que se derrumbaban abatidos por los certeros impactos en los rostros o entre los pliegues de las armaduras: era tal la lluvia de flechas, piedras y otros objetos que los lugares menos protegidos parecían enormes puntos débiles. Aún así la carga irrumpió en las filas enemigas como un terrible oleaje sobre un castillo de arena, destrozando las débiles protecciones enemigas y causando numerosas pérdidas. Zarco perdió la lanza en el primer impacto con el enemigo y desenvainó Acero Rojo. El festín de sangre comenzó para la espada, puesto que el brazo incansable del Inmortal abatía enemigos por doquier. La segunda oleada, compuesta por la infantería de Don Diego, les proporcionó un instante de respiro, pero entonces la caballería sarracena los envolvió y comenzó a castigarles con severidad. Carlos perdió el escudo y Zarco le ofreció el suyo, aceptándolo de buen grado el castellano. El espacio para maniobrar era muy reducido, y la ventaja inicial de la caballería se había perdido por completo, dividiéndose en diferentes unidades de apenas un puñado de caballeros asistidos por algunos soldados a pie. Las flechas rasgaban el aire arrancando gritos de dolor cristianos, y las bestias malheridas agonizaban en el suelo tiñéndolo con un pequeño mar de sangre y vísceras. El enemigo, implacable, atacaba como una maraña de cuchillos, espadas y piedras. Pronto Zarco se concentró en mantenerse con vida, y al cabo de unos instantes descubrió que había perdido de vista a Carlos Diéguez.

Batallas… en las sombras

“Ellos nos observan… y nos temen”

Desde tiempos inmemoriales los vampiros han manejado a su antojo las voluntades de los grandes señores humanos. Las Sombras dictan sus órdenes y los Reyes obedecen. Como auténticos monarcas en las sombras, los ancianos vampiros actúan según sus intereses y los de sus familias, escribiendo de manera indirecta los capítulos más sangrientos de la historia humana. Y, si al lector le gustan las batallas épicas, en El Filo de la Espada”, “Tiempos Aciagos” y “Sangre Inmortal” tiene la ocasión de asistir a varias de ellas, algunas protegidas por el Velo de la noche, otras transcendieron a las páginas más importantes de la historia.

Puedes asistir a la génesis de la Cuarta Cruzada y al desastre de la caída de Constantinopla a manos de los Cruzados en “El Filo de la Espada”. La manipulación de los ancianos vampiros, con el fin de derrocar al poder habilitado en Constantinopla, condujo a la imparable máquina militar cruzada hacia una ciudad cristiana, y empapó su tierra con la sangre de sus hermanos. ¿Quieres leer un extracto? Entonces pincha en la imagen, humano.

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Espada y Brujería en El Mundo de las Sombras

TIEMPOS ACIAGOS es, quizá, la obra que más se podría aproximar al género de Espada y Brujería dentro de la saga que agrupa INMORTAL, EL FILO DE LA ESPADA, TIEMPOS ACIAGOS Y SANGRE INMORTAL, a pesar de desarrollarse en la Europa Medieval. Durante el episodio de la “Cruzada de las Sombras”, desarrollada en los Cárpatos, pude dar rienda suelta a la imaginación y dibujar un escenario oscuro, gris y despiadado.
Os dejo, amigos, un extracto de la obra, y os recuerdo que la podéis conseguir en Amazon pinchando en el siguiente enlace:

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“Transcurrió una hora de tensa espera. Los defensores aprovecharon el momento para alimentarse de nuevo. El frío era intenso, pero ninguno de ellos se cubrió con manto alguno. Se encontraban perfectamente preparados para enfrentarse a un enemigo desconocido, y no necesitaban  la molesta protección de un manto que les entorpecería el combate. La luna se elevó  en el firmamento como un minúsculo fragmento de uña, pero su tenue fulgor iluminó los ojos de los defensores como las llamaradas de un sol de mediodía en estío.
    Un alarido estridente, ya no procedente de un cuerno de batalla sino de una maligna garganta infrahumana, traspasó sus tímpanos como un aguijón sonoro y afilado. La ladera se cubrió de sombras que se arrojaban sobre ellos con el clamor de un ejército surgido desde los infiernos. Y el firmamento se cubrió de numerosas sombras aladas que comenzaron a girar en círculos sobre la ciudadela.
    Entonces los arqueros dispararon, y una miríada de minúsculas luces surgió desde sus arcos y barrió de sombras aladas el espacio aéreo. Los cuerpos de las extrañas aves caían al suelo de la Ciudadela y se transformaban en pequeñas nubes de cenizas que el viento de la noche dispersaba con facilidad.
    Las murallas se estremecieron ante la intensidad del combate que se desarrollaba en lo más alto de ellas. Ahora los atacantes eran hombres corpulentos, cubiertos por cotas de malla, armaduras ligeras y empuñaban espadas, garrotes y hachas. Combatían con un fuego maligno en la mirada; de sus bocas brotaban espumarajos cargados de rabia y sus músculos eran poderosos. Alexander ordenó que las puertas se abriesen y la caballería de la I Centuria irrumpió sobre la ladera en una oleada furiosa de corceles, sangre y acero. Más de cien jinetes se extendieron a lo largo de las sombras de las laderas del exterior de la ciudadela, obligando a los asaltantes a dividirse para afrontar un nuevo peligro. Los defensores agradecieron la ayuda de la caballería, puesto que el número de los atacantes se había reducido en las murallas. Pero aún así, el combate era duro y cada palmo de muralla era disputado con fiereza.  
    Sven era consciente de que el suelo no ofrecía la mejor de las condiciones para realizar una carga de caballería, a no ser que se limitase a una incursión rápida. Desplegar cien corceles a lo largo de la ladera era arriesgado, puesto que desconocía si los atacantes habían situado tropas de refresco en la retaguardia. Pero debía intentar aquella acción para conceder un momento de descanso a los defensores de las murallas. La respiración de los jinetes y los corceles se condensaba a un palmo de ellos pero el frío apenas era una ligera molestia. Durante su estancia en Norem Sven había revisado el equipamiento tanto de jinetes como de sus monturas, proporcionando a los jinetes una camisa y pantalón de malla, ropas acolchadas con refuerzos de acero en las partes vitales, grebas, guanteletes, hombreras de acero y un ligero yelmo que les cubría la cabeza. Los corceles eran protegidos por un amplio manto de malla. Una larga lanza, una espada al cinto y otra colgada de la silla de montar, junto a un par de dagas y un escudo ovalado, otorgaban a la I Cohorte serios argumentos para ser temida entre sus enemigos. Aquel equipamiento resultó muy costoso y Horitz mostró su desagrado ante tal derroche, pero Sven ignoró las protestas. Aunque no se trataba de una caballería acorazada como la que había podido conocer en las Cruzadas, aquellas protecciones  otorgaban a los jinetes y sus corceles mayor seguridad. Sven sonrió con un leve gesto de fatalidad. Hubiera dado media vida por encontrarse de nuevo en las Cruzadas, años atrás, y no en aquel terrible avispero. Los soldados Bizantinos eran niños recién destetados comparados con sus enemigos en aquellos parajes.”

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