Extracto del primer capítulo de “INMORTAL”

Inmortal, libro I de El Mundo de las Sombras

Aquí tenéis, amigos lectores, un extracto del primer capítulo de “Inmortal“. Pinchad en la portada de la novela para acceder a la sinopsis y más información al respecto. ¡Espero que os guste!

Capítulo primero: Hundimiento.

 

“Sabed, ¡oh Rey!, que más allá de las miradas de los hombres mortales, protegidas por un velo intangible, se extiende un Reino donde las Sombras dictan su implacable voluntad, al que sirven extrañas criaturas  poderosas y malignas. Sabed ¡oh Rey! que todo lo que suceda en este Reino tiene su eco en nuestras vidas. Las guerras, plagas y demás calamidades son consecuencia de la lucha insaciable que se extiende en el Reino de las Sombras. Sabed, ¡oh Rey! que vuestro destino y el de vuestros vasallos esta dictado por Ellos, aunque el Velo os aparte de la locura, os proteja de sus criaturas y os oculte su horror. Pero sabed, ¡oh Rey!, que no conviene enfurecer a estas Criaturas, puesto que el Velo que las protege de nosotros es tan etéreo como una nube y estas Criaturas caminan por nuestros caminos, se alimentan de nuestros víveres y sus destinos están entrelazados con los nuestros. Sabed,¡ Oh Rey!, que nosotros habitamos en el Mundo de las Sombras, aunque lo ignoremos.”

 

            Diciembre A.D. 1150. Cerca de Toledo.

Era un grupo reducido, hombres de mirada feroz y áspera. Sus armaduras estaban parcialmente cubiertas por mantos gruesos bordados con extraños símbolos y la luz del atardecer se reflejaba de manera tenue en las placas de las armaduras que permanecían al descubierto. Los pocos viajeros con los que se cruzaron fueron incapaces de reconocer la orden a la que pertenecían, aunque se apartaban temerosos, algunos incluso se ocultaban más allá del camino que conducía a  las tierras de Don Ruy González de Ayala. Recorrieron el camino montados en sus imponentes corceles, bestias poderosas que infundían tanto temor como sus jinetes. Una hora después del anochecer la comitiva llegó a las puertas del hogar de Ruy González de Ayala. Era una poderosa construcción rectangular, firmemente fortificada y coronada por un torreón que dominaba las tierras circundantes.

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